La dinastía impone respeto: noche de gloria para los Chávez en la Arena Potosí
La Arena Potosí vibró como en sus mejores noches. Luces, gritos y un nombre que pesa décadas en la historia del boxeo mexicano: Chávez. San Luis Potosí fue testigo de una velada cargada de nostalgia, expectativa y puños, donde la dinastía volvió a levantar la mano ante una afición que respondió con pasión.
La pelea estelar marcó el regreso de Julio César Chávez Jr., quien subió al ring con el peso de su apellido y la urgencia de reivindicarse. Desde el primer campanazo dejó claro que no había venido a improvisar. Con ritmo, control del centro del ring y combinaciones certeras, fue apagando poco a poco al argentino Ángel Julián “El Paisano” Sacco, que resistió lo que pudo ante el dominio del mexicano.
El desenlace llegó en el cuarto asalto. Chávez Jr. encontró los espacios, castigó sin respuesta y obligó a la intervención del réferi. Nocaut técnico y brazos en alto. La Arena estalló. No era solo una victoria, era un mensaje: el Junior sigue vivo en el boxeo.
La noche ya era redonda, pero aún faltaba Omar Chávez, quien no quiso quedarse atrás. Con una propuesta más agresiva, salió decidido a resolver rápido su combate ante el colombiano José Miguel Torres. Apenas en el segundo episodio, Omar descargó una ofensiva contundente que selló el triunfo por nocaut técnico, confirmando que la familia tenía una noche perfecta.
Entre aplausos, selfies y recuerdos de viejas glorias, San Luis Potosí volvió a sentirse capital del boxeo. La función “Dinastía Chávez” no solo cumplió: conectó generaciones, despertó emociones y recordó que hay apellidos que no se borran con el tiempo.
En la Arena Potosí, los Chávez ganaron más que peleas: ganaron una noche para la memoria. 🥊🔥






