LA DESCONOCIDA FORTALEZA CON VISTA AL MAR DONDE HERNÁN CORTÉS SE ALIÓ A LOS TOTONACAS
En las laderas de un cerro y con una amplia vista hacia la costa de Veracruz se encuentra uno de los sitios arqueológicos menos conocidos del estado, pero con una enorme relevancia para entender uno de los episodios que transformaron la historia de México.
Se trata de Quiahuiztlán, antiguo asentamiento totonaca ubicado en el municipio de Actopan. El sitio fue ocupado entre aproximadamente los años 800 y 900 d.C. y permaneció habitado hasta el periodo colonial. Su nombre proviene del náhuatl y significa “El lugar de la lluvia”.
Además de su arquitectura y sus particulares cementerios, Quiahuiztlán es recordado porque fue uno de los lugares donde se estableció la alianza entre los totonacas y los españoles encabezados por Hernán Cortés durante los primeros meses de la Conquista.
Un asentamiento totonaca sobre las laderas del cerro
Quiahuiztlán se encuentra en las laderas del cerro de Los Metates, dentro del municipio de Actopan, Veracruz. Desde sus construcciones se obtiene una panorámica de la planicie costera, una ubicación que también tuvo importancia estratégica para la antigua población.
La ciudad surgió durante el periodo Epiclásico, en un momento en que distintos asentamientos de la región perdieron fuerza después del debilitamiento de Teotihuacán. Posteriormente, Quiahuiztlán estuvo bajo el dominio de los toltecas y, más tarde, de los mexicas.
Para cuando los españoles llegaron a la costa del Golfo, el asentamiento formaba parte del territorio sometido al poder mexica y, de acuerdo con el INAH, habría tenido alrededor de 15 mil habitantes. La posición de la ciudad también le permitió participar en las rutas de comunicación y comercio de la región. Su ubicación elevada ofrecía además una amplia visibilidad sobre el paisaje costero.
El lugar donde los totonacas se aliaron con Cortés
Uno de los episodios que hace particularmente importante a Quiahuiztlán ocurrió en 1519, cuando los españoles llegaron a Veracruz. Los totonacas se encontraban sujetos al dominio mexica y debían entregar tributos. El descontento generado por esta situación facilitó que algunos de sus dirigentes vieran en los recién llegados una oportunidad para enfrentarse al poder de Tenochtitlan.

El INAH identifica a Quiahuiztlán como el lugar donde se concertó la alianza entre pueblos totonacas y los españoles para combatir al imperio tenochca. La alianza no debe entenderse simplemente como una decisión de apoyar a los españoles. Para los pueblos indígenas involucrados también existían conflictos y objetivos propios, particularmente el intento de liberarse del dominio mexica.
De hecho, documentos del INAH señalan que los totonacas de la región proporcionaron a los españoles alimentos, guías y guerreros para acompañarlos durante su avance hacia el Altiplano. La alianza de Quiahuiztlán formó parte de una red más amplia de acuerdos indígenas que posteriormente permitió a Cortés reunir fuerzas para enfrentarse a Tenochtitlan.
Una ciudad que también fue cementerio
Aunque algunas referencias históricas han asociado a Quiahuiztlán con una función defensiva, su arquitectura revela que el asentamiento tuvo una importante dimensión cívica, ceremonial y funeraria. Uno de sus elementos más llamativos son sus cementerios, donde fueron localizadas decenas de tumbas construidas con una arquitectura que recuerda a pequeños templos o mausoleos.
El INAH registra 78 tumbas distribuidas en diferentes sectores del asentamiento. Algunas presentan basamento, cámara funeraria, santuario, cubierta y escalinata.
Para su construcción se utilizaron materiales como piedra y estuco, además de cal obtenida mediante el procesamiento de conchas y moluscos. Esta característica contribuyó a crear algunas de las estructuras funerarias más singulares de la región. Los cementerios se distribuyen en sectores como el Oriental, Central y Sur, adaptándose a la particular topografía de la montaña.
¿Qué se puede conocer durante la visita?
Uno de los principales atractivos de la zona arqueológica de Quiahuiztlán es precisamente la combinación entre patrimonio arqueológico y paisaje. El recorrido permite observar estructuras ceremoniales, plazas y áreas funerarias, además de las famosas tumbas tipo mausoleo.
La ubicación del asentamiento también ofrece vistas hacia la planicie costera y el mar, lo que permite comprender por qué el lugar pudo tener importancia para controlar visualmente parte de las rutas de la región. Otro de los elementos que pueden encontrarse en el sitio es un juego de pelota, asociado al complejo oriental.
La arquitectura de Quiahuiztlán también demuestra cómo sus habitantes aprovecharon las condiciones naturales del terreno. Conforme la población creció, fueron construidas terrazas y muros para estabilizar las superficies y permitir levantar nuevos espacios sobre las laderas.
¿Cómo llegar a Quiahuiztlán?
Desde Veracruz se puede tomar la Carretera Federal 180 en dirección a Poza Rica. Posteriormente hay que tomar la desviación Farallón-Tinajitas, que conduce hacia el poblado de Los Metates; la zona arqueológica se encuentra en el Cerro de los Metates.
El INAH también señala que es posible llegar mediante transporte público, por lo que no es indispensable realizar el recorrido exclusivamente en automóvil particular.
Actualmente, la información oficial del INAH señala que la zona arqueológica abre de martes a sábado, de 10:00 a 15:30 horas. La tarifa publicada es de 80 pesos para visitantes nacionales y 145 pesos para extranjeros. Como siempre que se visita una zona arqueológica, es recomendable confirmar horarios y condiciones de acceso antes de realizar el viaje, particularmente durante días festivos o periodos vacacionales.
Un sitio para entender la Conquista desde otra perspectiva
Quiahuiztlán permite acercarse a la Conquista de México desde una perspectiva más compleja que la tradicional historia centrada únicamente en españoles y mexicas. En este lugar existía una sociedad totonaca con sus propios conflictos, intereses y relaciones de poder. Su alianza con Cortés respondió también a la situación que vivían bajo el dominio mexica y a la posibilidad de modificar ese equilibrio.
Por ello, caminar entre sus tumbas, plazas y estructuras no solamente significa conocer una antigua ciudad prehispánica: también implica visitar uno de los escenarios donde comenzaron a configurarse las alianzas indígenas que serían determinantes en la caída de Tenochtitlan.
Hoy, Quiahuiztlán permanece como uno de los sitios arqueológicos más interesantes de Veracruz, especialmente para quienes buscan combinar historia, arquitectura prehispánica y paisajes de la costa del Golfo.

