EL ROMPECABEZAS DE ARTE ARMADO EN ITALIA; LOS FRAGMENTOS DE GIOTTO UNIDOS DESPUÉS DE SIGLOS
Una de las obras más importantes del arte medieval italiano está recuperando parte de su esplendor original. Los frescos realizados por Giotto en la Capilla Bardi de la basílica de Santa Croce, en Florencia, atraviesan la etapa final de un complejo proceso de restauración que busca devolver unidad visual a una serie de pinturas dañadas por siglos de intervenciones, deterioro y pérdidas materiales.
Considerado uno de los grandes precursores del Renacimiento, Giotto diseñó este conjunto pictórico como una narración continua dedicada a la vida de san Francisco de Asís. Sin embargo, el paso del tiempo dejó grietas, huecos y fragmentos desaparecidos que dificultaban la lectura completa de la obra. Ahora, especialistas trabajan para reconstruir visualmente esas ausencias sin alterar la autenticidad del legado original.
La intervención, desarrollada sobre cerca de 180 metros cuadrados de superficie pintada, apuesta por una restauración capaz de distinguir claramente los añadidos contemporáneos de los trazos realizados por el maestro florentino hace más de siete siglos, permitiendo al mismo tiempo que el visitante contemple la obra como un relato coherente y continuo.
Una restauración visible pero armoniosa
Para recuperar la lectura de las escenas, los especialistas del prestigioso instituto público Opificio delle Pietre Dure aplicaron rigurosas técnicas de reintegración cromática conocidas como el ‘sottotono’— el uso de un color plano ligeramente más claro que el original colindante — y el ‘tratteggio’ o tramado lineal vertical, una sutil textura de rayas verticales que reconstruye visualmente la dirección de las cornisas y molduras perdidas.
Pintus detalló a la prensa que el propósito de esta metodología es que la reparación resulte «reconocible» de modo que se distinga claramente donde termina la mano de Giotto y dónde comienza la restauración, pero que al mismo tiempo sea capaz de fundirse en un todo armónico cuando se contempla desde el suelo del templo.
De este modo, la restauración evita «sacar al espectador del cuadro» y respeta la concepción espacial, el volumen y el dramatismo con los que el maestro toscano revolucionó el lenguaje medieval y sentó de forma definitiva las bases del Renacimiento italiano.
El fin de un taller abierto
Los trabajos entraron esta semana en una fase decisiva con el cierre del acceso técnico a las plataformas superiores instaladas para la restauración, cuyo desmontaje comenzará la próxima semana para dejar libres las partes altas de la capilla.
A partir de ese momento, los restauradores continuarán las labores de manera exclusiva en la parte inferior de los muros, completando la limpieza y consolidación de los yesos antes de la retirada definitiva de todos los soportes al término del verano.
El cierre de las pasarelas superiores pone también fin a la iniciativa ‘A tu per tu con Giotto’ (‘De tú a tú con Giotto’), un ambicioso programa de «obra abierta» que permitió por primera vez a ciudadanos y turistas acceder a los andamios y contemplar los frescos a escasos centímetros de distancia.
La propuesta atrajo a más de 4 mil visitantes divididos en dos periodos. En el primero, dedicado al público local, participaron unos 2 mil 600 florentinos, mientras que en la etapa abierta al turismo internacional sumó otras mil 700 personas hasta el pasado 7 de junio.
Rumbo al centenario franciscano
Los trabajos superaron el millón de euros de inversión, financiados de forma colectiva a través del mecanismo italiano de incentivos fiscales ‘Art Bonus’, la Fundación CR Firenze y diversas aportaciones privadas procedentes de la industria cultural estadounidense.
La culminación de las obras, prevista para septiembre, servirá de preámbulo a las celebraciones del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, que se conmemorará en toda Italia el 4 de octubre de 2026.
«Es fundamental hacer comprender esta riqueza patrimonial para asegurar que en el futuro se mantenga la atención y el esfuerzo sobre este legado extraordinario», señaló el secretario general del Patronato de la Santa Croce, Stefano Filipponi.
‘Santa Croce’ o Santa Cruz no solo es una de las iglesias más importantes de Florencia por su valor artístico y espiritual sino también la mayor de la orden franciscana en el mundo, construida a lo largo del siglo XIII por los acólitos del santo «pobre» de Asís.
Para la efeméride, la basílica gótica estrenará además un circuito museístico completamente renovado que abrirá una nueva puerta de acceso directa desde la plaza, orientada a proyectar hacia la sociedad contemporánea los valores cívicos y el equilibrio con la naturaleza que el santo legó a la posteridad.

