DEFINEN LA RUTA EUROPEA PARA LA GIRA DE LA COLECCIÓN GELMAN
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México informó ayer que más de 310 mil personas visitaron la exhibición “Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander”, en el Museo de Arte Moderno, en la Ciudad de México, a unos días de que finalice la muestra y las obras viajen al Faro Santander, en España, en septiembre de 2026.
La dependencia también adelantó que “Algunas de estas obras se exhibirán en la Fundación Beyeler, en Basilea, Suiza, de enero a mayo de 2027, y posteriormente en el Museo Nacional de Noruega, de junio a noviembre del mismo año”. También se reiteró la información de que la colección regresará a México en 2028 para presentarse en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
El nuevo recorrido de la colección ocurre en medio de una discusión sobre el significado y el futuro de este patrimonio del arte mexicano del siglo XX.
De hecho, el artista visual Mario García Torres publicó una carta dirigida a Natasha Gelman en la que cuestiona la transformación del acervo, al considerar que pasó de ser una reunión de obras impulsada por la relación cercana con los artistas a convertirse en un conjunto marcado por su valor económico.
García Torres advierte que el auge internacional de Frida Kahlo -la colección posee once obras de la artista- modificó la percepción del acervo hasta convertirlo en un objeto de especulación.
“Las obras se convirtieron en la Colección Gelman, luego en obras maestras; después, en tesoros nacionales. Y luego en activos, y después en garantías”, señala en la misiva.
Un patrimonio bajo disputa
El texto se publica en el contexto de la disputa impulsada por el colectivo “Defendamos la Colección Gelman”, que busca evitar que las obras salgan de México y exigir que permanezcan en el país.
García Torres sostiene que la colección “aprendió el idioma de las finanzas”. Tras el cierre del Centro Cultural Arte Contemporáneo, el patrimonio pasó por distintas instituciones, hasta utilizarse como garantía de préstamos millonarios. Relata que algunas obras terminaron vendiéndose y que operaciones financieras vinculadas con Sotheby’s y Banco Santander influyeron en su destino actual.
García Torres advierte que los traslados responden también a intereses económicos y alertan sobre el riesgo de que la colección salga de México o se fragmente.

