DE MONUMENTO HISTÓRICO A ÍCONO CULTURAL; LA GRAN MEZQUITA DE PARÍS CUMPLE 100 AÑOS
La Gran Mezquita de París, considerada el principal centro religioso y cultural del islam en Francia, celebra este año el centenario de su inauguración. A lo largo de un siglo, este recinto no solo se ha consolidado como un espacio de oración para miles de fieles musulmanes, sino también como un símbolo del diálogo intercultural y uno de los monumentos más representativos de la capital francesa.
Ubicada a poco más de un kilómetro de la Catedral de Notre-Dame, la mezquita forma parte del paisaje histórico de París desde 1926 y fue inscrita como monumento histórico francés en 1983. Su construcción representó un gesto de reconocimiento hacia los miles de soldados musulmanes que combatieron junto a Francia durante la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, a quienes también perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial.
Con motivo de su aniversario, el recinto ha preparado exposiciones, actividades culturales y una ceremonia oficial con autoridades francesas, reafirmando su papel como uno de los principales referentes del islam europeo.
Un puente entre la tradición islámica y la cultura francesa
Con una superficie cercana a los 7 mil 500 metros cuadrados, la Gran Mezquita destaca por su arquitectura inspirada en el arte andalusí y magrebí. Su minarete recuerda a construcciones emblemáticas como La Giralda de Sevilla, mientras que sus jardines evocan los patios de La Alhambra de Granada, una influencia que refleja el legado artístico desarrollado durante siglos en Al-Ándalus.
El complejo fue diseñado tomando como referencia la histórica Universidad de Qarawiyyin, en Fez, Marruecos, considerada una de las instituciones educativas en funcionamiento más antiguas del mundo. Siguiendo la tradición islámica, combina espacios dedicados a la oración con áreas destinadas al conocimiento y la convivencia.
Actualmente alberga una biblioteca, un centro de conferencias, una madrasa o escuela superior de estudios islámicos, un hammam tradicional, un restaurante especializado en gastronomía del norte de África y Medio Oriente, un salón de té y una tienda cultural. Además, participa en la certificación de productos halal, un aspecto relevante para millones de musulmanes.
Su rector, Chems-Eddine Hafiz, ha destacado que la mezquita representa un ejemplo del desarrollo de un islam europeo, capaz de mantener sus raíces espirituales mientras fortalece el diálogo con la sociedad francesa contemporánea.
Un referente frente al extremismo y la islamofobia
Más allá de su valor arquitectónico, la Gran Mezquita ha adquirido un papel relevante en el debate público francés. En un país donde cerca de cinco millones de personas practican el islam, el recinto ha impulsado iniciativas para promover la convivencia, combatir los prejuicios y fomentar una interpretación del islam compatible con los valores democráticos de la República.
Tras los atentados terroristas que sacudieron Francia durante la última década, la institución participó en la elaboración de documentos y manifiestos destinados a diferenciar claramente la religión islámica del extremismo violento. También ha promovido conferencias, talleres y actividades abiertas al público para acercar la cultura islámica a personas de distintas creencias.
Para sus responsables, el centenario simboliza no solo la historia del edificio, sino también un siglo de diálogo entre Francia y una de las comunidades religiosas más numerosas del país.
La Gran Mezquita de París en la cultura popular
Aunque su función principal es religiosa y cultural, la Gran Mezquita de París también ha dejado huella en la cultura popular. Gracias a su arquitectura, jardines y salones de inspiración andalusí, el recinto ha servido como escenario para documentales, programas de televisión y producciones cinematográficas dedicadas a mostrar la diversidad cultural de París.
Aunque la Gran Mezquita de París no ha tenido una presencia tan frecuente en la ficción como otros monumentos de la capital francesa, sí ha sido protagonista de películas como Free Men (2011), inspirada en la ayuda que el recinto brindó a personas perseguidas durante la Segunda Guerra Mundial.
Además, su arquitectura de influencia andalusí ha servido como referencia estética en documentales, producciones televisivas y recreaciones digitales de París, consolidándola como uno de los símbolos culturales más representativos del islam en Europa.
La Gran Mezquita de París no suele ser un escenario muy recurrente en el cine o los videojuegos, a diferencia de monumentos como la Torre Eiffel, el Louvre o Notre-Dame. En muchos casos, las producciones muestran el edificio de forma breve como parte del paisaje parisino o se inspiran en su arquitectura sin representarlo directamente.
A cien años de su inauguración, la Gran Mezquita de París continúa siendo mucho más que un lugar de culto, su arquitectura, su legado histórico y su papel como centro de encuentro entre culturas la han convertido en uno de los referentes más importantes del islam en Europa y en un símbolo de la diversidad religiosa y cultural que caracteriza a la capital francesa.

