UN SERVICIO RELIGIOSO DESPIDE A ISABEL II EN EL CASTILLO DE WINDSOR

Un servicio religioso en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, la residencia donde más tiempo solía pasar Isabel II, despidió este lunes a la que ha sido la soberana británica durante más de siete décadas.

Tras el gran funeral oficiado esta mañana en la Abadía de Westminster, en el centro de Londres, la ceremonia en Windsor fue un acto más recogido, con unos 800 invitados, entre ellos miembros de las casas reales europeas.

El rey de España, Felipe VI, y la reina emérita Sofía se desplazaron a Windsor tras haber asistido al funeral en la capital británica, mientras que la reina Letizia no pudo asistir a la misa al deber tomar un vuelo con destino a Nueva York y el emérito Juan Carlos declinó la invitación.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, partió desde aeropuerto de Stansted esta tarde, tras la ceremonia en la Abadía de Westminster, igual que otros líderes mundiales, que asisten esta semana a la Asamblea General de la ONU.

El deán de Windsor, David Commer, ofició la misa en la capilla de San Jorge, emplazamiento habitual de bautizos, bodas y funerales de la realeza británica.

Ese mismo escenario acogió el año pasado el funeral del duque de Edimburgo, esposo de la reina, cuya sepultura se encuentra en la cripta del castillo, donde esta tarde será asimismo enterrada Isabel II.

Durante el servicio fueron retirados del féretro de Isabel II, la Corona Imperial, el orbe y el cetro de la soberana, que fue finalmente despojado de los símbolos de su reinado.

A partir de las 19.30 hora local (18.30 GMT), un nuevo servicio privado, reservado a los miembros más cercanos de la familia real británica, dará el último adiós a la soberana.