21 de febrero de 2024
Cultura / Sociedad

PROTEGEN HUELLA DE LA SOPRANO MARIA CALLAS EN MÉXICO

La soprano Maria Callas (1923-1977) protagonizó ocho óperas en México en los años de 1950, 1951 y 1952, de acuerdo con los registros históricos con que cuenta Beatriz Maupomé, coordinadora del Acervo Histórico del Palacio de Bellas Artes.

A partir de su indagación bibliográfica y del cotejo de los programas de mano, Callas —recordada en el centenario de su nacimiento, que se cumplió el pasado 2 de diciembre— interpretó en nuestro país Norma, Aida, Tosca, Il trovatore, La traviata, I Puritani, Lucia di Lammermoor y Rigoletto en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, donde tuvo 28 funciones al lado de Giuseppe Di Stefano, Giulietta Simionato, Mario Filippeschi, Mario del Monaco y las mexicanas Oralia Domínguez y Cristina Trevi, entre otros más.

Callas debutó en nuestro país el 23 de mayo de 1950 en la ópera Norma, de Bellini, bajo la dirección concertadora de Guido Picco y la escena de Carletto Tibón, con la Ópera Nacional, acompañada por Kurt Baum (Pollione), Simionato (Adalgisa) y Nicola Moscona (Oroveso). Dicha función se repetiría cuatro días después.

Maupomé dijo a Excélsior que, pese a que el Acervo Histórico del Palacio de Bellas Artes no cuenta con fotografías ni con copia de los contratos de la visita de La Divina a México, sí resguarda seis ejemplares de los programas de mano de sus presentaciones, y se pueden cotejar en el libro Cincuenta años de ópera en México, de Carlos Díaz Du-Pond, quien fuera colaborador de este diario.

“No tenemos los contratos ni otras cosas, porque es un archivo joven; tal vez no tengamos el color del vestido que llevaba cuando bajó del avión, pero sí contamos con los programas”, añadió.

“Ella fue contratada por la Ópera Nacional, empresa dirigida por (Antonio) Caraza Campos”, apuntó, y de aquella ocasión, el propio Díaz Du-Pond relató la siguiente anécdota.

“Se suponía que yo recibiría a Callas y a Simionato en el aeropuerto, ya que venían en el mismo avión para darles la bienvenida y llevarlas al Hotel Prince. Eso sería un lunes por la mañana, pero por ciertas intrigas se cambió el vuelo en que venían y llegaron el domingo por la noche, así es que el lunes me llamó don Antonio y me dijo: ‘Nos comieron el mandado, ya llegaron las divas y están en el Prince, venga usted por los contratos para que los aprueben y se las lleva a Bellas Artes para el primer ensayo con piano’”.

HAY GRABACIONES

Tito Rivas, director de la Fonoteca Nacional (FN), detalló a Excélsior que se cuenta con una serie de cintas de carrete abierto, discos de larga duración y discos compactos (editados recientemente) con grabaciones de los conciertos de Callas en Bellas Artes, entre 1950 y 1952.

Esto como parte de una investigación realizada por el equipo de la Fonoteca, que resguarda el patrimonio sonoro de México.

Esas grabaciones, que registraron fonográficamente las presentaciones de La Divina, provienen de las transmisiones radiofónicas originales que realizó la XEX.

De entre esos registros, Rivas destacó el documento sonoro con número de inventario FN10010168949. “Se trata de una cinta de carrete abierto procedente de la colección del INBA, fechada el 17 de junio de 1952, que contiene la interpretación de Rigoletto, de Verdi, con las voces de Callas y el tenor Giuseppe Di Stefano, así como la participación del Coro y la Orquesta del Palacio de Bellas Artes”, resguardado en la FN, dado que requiere condiciones especiales para su conservación.

Además, destacó la preservación de la entrevista hecha por Arrigo Coen Anitúa a la soprano, durante un intermedio, “que da cuenta de la amabilidad y el profesionalismo de la Callas, la cual hace manifiesto su gusto por cantar en México”.

También refirió que el famoso mi bemol, elogiado por el público de Bellas Artes, fue ejecutado por Callas justamente en Aida, en 1950, cuando “el público mexicano respondió de tal manera que la diva se sintió agradecida y satisfecha de presentarse en nuestro país, lo que posiblemente detonó su regreso en 1951 y en 1952”, donde repitió Aida e hizo otras más.

Finalmente, explicó que “las grabaciones de las presentaciones en México de Callas son un documento sonoro trascendente que testimonia un momento vital en la vida y trayectoria de una de las voces operísticas más emblemáticas del siglo XX”.

Apuntes de un mi bemol

En una de las reseñas publicadas el sábado 7 de julio de 1950 en las páginas de El Periódico de la Vida Nacional es posible apreciar el impacto de Maria Callas en Bellas Artes.

La publicación, a cargo de Mariano Paes, expresa lo siguiente: “Creemos imposible poder dejar en letras las impresiones que nos llevaran al delirio con la interpretación de Maria en Aida.

“¡Qué se puede escribir cuando en el propio ser no se pueden aún ordenar las emociones! ¡Cómo sería posible describir remotamente la perfección de ese tercer acto, en el que todo fue un continuo legato, en el que cada músculo obedecía el mismo sentir de la voz!”, describe Paes.

Y agrega: “El mismo público que gritaba enloquecido unos momentos antes por el tradicional mi bemol —el sonido más bello que Bellas Artes ha sentido en mucho tiempo—, no supo aquilatar debidamente ese monumento que fue el tercer acto de la Callas… ¿Qué pasa con nuestro público?”, lamenta.

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