PIONERAS DE LA LIBERTAD; PODER ANTIRREELECCIONISTA

A inicios del siglo XX, existían publicaciones para docentes en las que se indicaba que la mujer no podía estudiar ciencia, porque su fisonomía lo impedía, y que si insistía en hacerlo, su cuerpo se debilitaría y tendría hijos anémicos.

Así lo comenta a Excélsior Noemí Juárez, investigadora del INEHRM, quien colabora en la realización del libro Regeneración: influencia y trascendencia de un periódico de combate en la Revolución Mexicana.

“Imagina que en publicaciones para docentes, como El Magisterio, se recomendaba a la mujer no estudiar ciencia, porque sus hijos podrían nacer enclenques”.

Dicha afirmación sin sustento fue combatida por la escritora y académica Dolores Correa Zapata, integrante del Partido Liberal Mexicano (PLM), quien señalaba que no existía una condición de nacimiento para la mujer, sino que era algo impuesto por la sociedad.

A esta visión se sumó Matilde Montoya, la primera médica mexicana y un grupo nutrido de mujeres que hablaban de feminismo, educación racional y de suprimir la educación unisexual, es decir los programas educativos distintos para niñas y niños.

Un ejemplo, apunta Juárez, “es que mientras los niños aprendían aritmética, las niñas llevaban sólo rudimentos de aritmética y ‘actividades mujeriles’ como administración del hogar, bordado e higiene.

“Así que las mujeres de ese momento cuestionaron la divergencia entre ambos planes de estudio y advirtieron que la emancipación de la mujer, a través de la educación, debía desechar las escuelas unisexuales.

Todo esto llevó a esas mujeres a formar clubes antirreeleccionistas y a trabajar como ideólogas en el PLM.

“Sin embargo, estas mujeres no sólo se enfrascaron en tratar de quitar a Porfirio Díaz del poder, sino que aprovecharon el espacio para plantear otras demandas”, asegura Juárez.

“Por ejemplo, tenemos a Juana Belén, una de las precursoras que, en 1904, fundó el semanario femenil antiporfirista Vesper.

También se puede citar a Dolores Jiménez y Muro, quien participó en los primeros clubes feministas.

Y a las hermanas Andrea y Teresa Villarreal, iniciadoras del periódico Mujer moderna, en donde Andrea escribió, en 1909, una radiografía ideológica de aquel momento.

“Ya que muchos hombres permanecen de rodillas, nosotras nos levantaremos y haremos que ellos se pongan también de pie. Venimos a buscar la libertad para nosotras y también para vosotros”, expresó Andrea Villarreal.

Finalmente, Juárez destacó el peso de Elisa Acuña, Sara Estela Ramírez, María Talavera y Lucía Norman, entre otras activistas y periodistas del siglo XX.