LAPORTA SORPRENDE CONFIRMANDO A KOEMAN

Ronald Koeman «continuará siendo entrenador del Barça» sentenció, soprendente, este sábado por la mañana Joan Laporta en Madrid, a las puertas del hotel de concentración del equipo azulgrana, a la espera de su partido ante el Atlético de Madrid y advirtiendo el presidente que el holandés «merece un margen de confianza. Es barcelonista y una referencia en el mundo del barcelonismo… Continuará».

El discurso, firme y contundente, del presidente del Barça respondió a una rueda de prensa que se aventuró de despedida un día antes por parte del propio técnico, quien recibió en el momento más insospechado ese apoyo que tanto echó a faltar en semanas precedentes. «Koeman quiere al Barça y decidió venir en un momento de máxima dificultad institucional y deportiva. Después de hablar con él veo que confía en este equipo, sobre todo a partir del momento en que se empiecen a recuperar los lesionados… A partir de ahí tendremos más margen» añadió Laporta, repitiendo que el entrenador «es culé y una referencia del barcelonismo, seguirá siendo el entrenador porque tiene contrato en vigor y esperemos que nos reencontremos con las victorias y el buen juego y seguro que él hará todo lo posible».

«Yo pido a la afición que tenga un margen de confianza con él, se lo merece, y que confíe en este equipo porque cuando se recuperen los lesionados será aún más competitivo» sostuvo el presidente, quien dijo entender «todas las reacciones sobre este tema porque no están saliendo los resultados».

Laporta lanzó este discurso a su llegada a Madrid y después de mantener, confirmó, una conversación con el propio Koeman tras la que, advirtió, «he sacado mis conclusiones. Yo valoro mucho que asumiera el reto de entrenar al Barça en un momento de dificultad y aunque pudo tener momentos de desánimo ha recuperado el ánimo», desmintiendo al propio técnico referente a su mala relación: «Hemos hablado y eso de relación fría no es verdad. Es una relación buena y sincera, él es buena persona y creo que él piensa lo mismo de mí y estamos intentando entre todos que esto dé una vuelta a mejor» sentenció el dirigente, a escasas horas de un partido que, a primera hora de la mañana, se constataba como el epitafio del técnico.

De esta forma, de despedida se pasó a confirmación en lo que puede interpretarse como la mayor sorpresa de las últimas semanas alrededor de un Barça en permanente combustión… Y que significa un capítulo más en el folletín en que se ha convertido la supervivencia del holndés durante los últimos cinco meses, desde que al acabar la pasada temporada Laporta le informase que seguiría en el cargo, solamente, si no encontraba durante el verano un técnico más de su agrado.

No lo encontró el presidente, permaneció el holandés en el banquillo, y la novela que se ha escrito desde entonces ha proyectado al héroe de Wembley hacia un callejón en el que el moderno estadio del Atlético de Madrid se adivinaba como el muro final. Sin salida porque después de los sucesos, declaraciones y resultados de los últimos días y semanas no se podía interpretar de otra manera.

«Nadie me ha dicho nada pero tengo ojos y orejas y si se filtran tantas cosas algo debe ser verdad» había resumido Koeman el viernes, en una suerte de epitafio en el que dejó patente un disgusto indisimulado que iba más allá, mucho más allá, de un simple estado futbolístico. «¿Tú qué crees?» respondió, lacónico, cuando se le preguntó si entendía que se le había faltado al respeto, señalando sin nombrar a nadie al club y a su presidente , con quien reconoció, también sin confirmarlo abiertamente, no mantiene ya relación.

El Barça se enfrenta a un rival que habiendo jugado una jornada más ha marcado dos goles menos y encajado uno más, que incluso ha perdido un partido en la Liga frente a un rival, el Alavés, que es penúltimo en la clasificación… Y sin embargo el ambiente alrededor del club colchonero no es, ni de lejos, lo incendiario que se respira en el Camp Nou, donde Koeman comenzó el viernes a despedirse en una rueda de prensa en la que habló casi nada del partido y expresó, en una suerte de adelanto, un testamento en toda regla.

Koeman enfrentará en este ambiente su partido número 63 al Barça, presentando en los 62 anteriores un balance de 37 victorias, 12 empates y 13 derrotas. Lo hará con la recuperación de Jordi Alba y sin la presencia de Pedri, dolorido otra vez muscularmente en lo que se sospecha el peaje a pagar por una anterior temporada de locos que prolongó con la selección hasta los Juegos Olímpicos.

Entre la revolución de los jóvenes y la cautela de las Vacas Sagradas se entiende difícil adivinar con quienes planteará el entrenador holandés el duelo ante Simeone. Satisfecho, y orgulloso, por su apadrinazgo de una nueva generación de futbolistas jóvenes que acompañan a un Ansu Fati catapultado en la etapa de Ernesto Valverde, el holandés dejará a Gavi, Mingueza, Araújo, Nico o Demir como legado para quien ocupe su puesto, habiendo moldeado y cuidado su crecimiento al margen de la presión de un entorno que siempre le exigió más atrevimiento con su presencia y puso, pone, en duda su verdadera apuesta por ellos.

Este sábado que, curiosamente, se cumplen 22 años del debut de un entonces desconocido Carles Puyol en el primer equipo, en Valladolid, el Barça disputará en Madrid un partido con sabor a despedida que, enfrentado al campeón, Ronald Koeman, sancionado, seguirá desde el palco con el convencimento de que hizo lo que tenía que hacer. Atreverse a tomar las riendas del equipo de su corazón («quiero a este club») a pesar de su crítica situación.

Con todo en contra y la sentencia escrita en todos los medios de comunicación, el holandés entendía que el Wanda Metropolitano sería su última etapa como entrenador del Barça… Hasta que Laporta, en otro giro sorprendente de la situación, decidió aparcar su silencio y públicamente le trasladó un apoyo incondicional, o eso pareció, en el momento más crítico.

Saber si lo hizo por convencimiento o por la imposibilidad de encontrarle un sustituto a corto plazo es otra cuestión. La realidad, de momento, es que Koeman recibió una confianza inesperada totalmente. Y que el Barça, de por ahora, no le relevará del banquillo pase lo que pase este sábado, aseguró Laporta, en el Wanda Metropolitano.