ESTOCADA DE CAMPEÓN
La fe inquebrantable, el principal atributo del campeón de Europa, volvió a marcar la diferencia para que el París Saint-Germain se llevara una ventaja casi decisiva en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante un Chelsea que le plantó cara pero pecó de falta de contundencia.
Un último cuarto de hora desatado, con un Kvaratskhelia hambriento, acabó por dar al PSG una ventaja excesiva para lo que se había visto en el campo.
Los de Luis Enrique no mostraron su mejor cara, pero se plantarán la próxima semana en Stamford Bridge con una renta jugosa.
El PSG se tomó la revancha del pasado Mundial de Clubes y recuperó algo de optimismo, que le había abandonado en los días previos a este duelo por los malos resultados y las deficiencias en el juego.
El Chelsea no mereció tanto castigo. La cuarta derrota de Liam Rosenior desde su llegada al cargo, tras las tres sufridas contra el Arsenal, fue más dura de lo que dejó su equipo ver en el campo ante un rival de la talla del PSG.
Fue un 5-2 que se antoja decisivo para encarar la vuelta en Londres.

