DÍA DE LOS NIÑOS HÉROES: TODO LO QUE DEBES DE SABER SOBRE EL 13 DE SEPTIEMBRE

El 13 de septiembre de 1847, Estados Unidos entró a la Ciudad de México por medio de un ejército numeroso que venía a dar el golpe final a las tensiones, pretextos y tejemanejes que habían iniciado exactamente un año y tres meses atrás, cuando el presidente James Polk le declaró la guerra a México. Las razones tras la invasión habían comenzado desde el momento en que las independencias se volvieron comunes en América Latina, y que contrastaron con la lógica expansionista de los norteamericanos.

No obstante, el caso particular de México era más urgente para los Estados Unidos, cuyo propósito grande era indiscutible: anexar a su territorio los estados de Nuevo México, la Alta California y otros territorios del norte del país. Las tensiones internas de México, y las mismas condiciones que los estadounidenses propiciaron entre las sombras de su ajedrez terrible, precipitaron la situación a un conflicto inevitable.

¿Por qué Estados Unidos invadió México?

Bajo el panorama de tratados no cumplidos, fronteras irrisorias, y la piedra en el zapato de una Texas rebelde que se anexó a los Estados Unidos con aprobación inmediata de los norteamericanos, el gobierno de James Polk le hizo una oferta a México para comprar Alta California y Nuevo México por 15 millones de dólares. La tentativa fue rechazada, lo que desbarató a su vez las delicadas relaciones diplomáticas, y derivó en un conflicto el 25 de abril de 1846 en el norte del Río Bravo, entre las fuerzas de Mariano Arista y Zachary Taylor. Dieciséis días después, Estados Unidos le declaró la guerra a México

A lo largo del año siguiente, el ejército de Estados Unidos fue ganando batallas consecutivas que lo acercaron sin remedio a la capital. Las tropas mexicanas fueron derrotadas en San Ángel, Churubusco, Padierna, Molino del Rey, hasta que las huestes extranjeras rodearon el Colegio Militar de México, hoy Castillo de Chapultepec. México, en la tormenta de su situación interna, fue incapaz de unirse en un frente común para mitigar el avance extranjero, pues había incluso facciones gubernamentales y de la población misma que deseaban anexarse a los Estados Unidos. La madrugada del 12 de septiembre, el ejército de Estados Unidos inició el bombardeo sobre el bosque y el castillo de Chapultepec. Cerca de 7 mil soldados estadounidenses avanzaron

¿Qué pasó el 13 de septiembre con los Niños Héroes?

El Castillo de Chapultepec estaba conformado casi en su totalidad por huestes de cadetes adolescentes en proceso de entrenamiento para unirse al ejército mexicano. Eran grupos juveniles, inexpertos, que no obstante, defendieron el castillo de Chapultepec con su vida. Cerca de ochocientos cadetes se enfrentaron cara a cara con un ejército mejor armado, mejor preparado, y más sanguinario.

El resultado de la contienda era previsible, y el Castillo de Chapultepec cedió al ataque extranjero. Estados Unidos ocupó la Ciudad de México, y la bandera rojiazul de estrellas ondeó sobre el Palacio Nacional hasta el 2 de febrero de 1848, cuando se firmó el infame tratado de Guadalupe-Hidalgo, en el que México perdió para siempre los territorios que hoy conforman los estados de California, Nevada, Utah y Nuevo México; las mayores partes de Arizona y Colorado, y partes de las actuales Oklahoma, Kansas, y Wyoming. 55% del territorio nacional se volvió parte del mapa de los Estados Unidos.

¿Cuáles son los nombres de los Niños Héroes?

Si bien fueron cientos de cadetes los que fallecieron en la batalla del 13 de septiembre, la tradición histórica rescata a seis personajes en particular: se trata del subteniente Juan de la Barrera y los cadetes Agustín Melgar, Francisco Márquez, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Juan Escutia. Una precisión histórica es que no eran niños, sino adolescentes y adultos jóvenes en su proceso de entrenamiento para volverse parte del ejército mexicano.

La figura de Escutia es de las más polémicas, pues la narrativa nacional le confirió la mitología de que se envolvió a sí mismo con la bandera mexicana, y que se lanzó al vacío de Chapultepec antes de que el lábaro patrio fuera ultrajado por la codicia de las manos extranjeras. Mucho se ha especulado si efectivamente estos seis héroes existieron, pero más allá del mito, lo cierto es que aquella madrugada cientos de adolescentes sin más experiencia que la de su valor dieron su vida por defender al país del avance extranjero, y es esta lucha la que se conmemora y que se quedó grabada para siempre en la memoria de México.