BANKSY: REVELAN IDENTIDAD DEL ARTISTA Y HACEN ENOJAR A SUS FANS
Años antes del auge de Instagram, Banksy se dio cuenta de que la clave de la influencia real no residía exactamente en ser famoso, sino en ser anónimo.
El misterio de su identidad ha sido durante mucho tiempo parte del valor de su arte, que durante décadas y a través de continentes desafió a la autoridad desde muros públicos y se autodestruyó en la sala de subastas. Ahora, el aparente desenmascaramiento de Banksy por parte de la agencia de noticias Reuters ha generado conversaciones sobre si las obras en sí conservan su valor cultural y financiero.
También plantea la pregunta: ¿por qué pinchar el globo rojo de su mística? Muchos seguidores de Banksy lamentaron la pérdida del misterio y arremetieron contra el medio. Uno dijo que era como que le dijeran sin previo aviso que Santa Claus no existe.
«Siento que me están diciendo cómo se hace un truco de magia. A veces sólo quiero disfrutar del truco de magia», comentó en Instagram Thomas Evans, un artista radicado en Denver.
Pero algunos expertos en arte sostienen que los murales y el mensaje sobrevivirán a que se revele el nombre de Banksy, porque su atractivo no se debía únicamente a su anonimato. Él y sus obras —traviesas y también oscuras— se erigen como testigos de la injusticia, la opresión y la desigualdad en todo el mundo, desde la Inglaterra natal del artista hasta la cercada Belén y la Ucrania devastada por la guerra. Aunque se le reste el anonimato, dicen, la obra inspira reflexión y debate.
«La gente compra sus obras porque les encantan de verdad. La principal reacción que recibo es que, francamente, en realidad no les importa si saben quién es», señaló Acoris Andipa, director de la galería Andipa en Londres.
Banksy, que desde hace mucho se cree que nació como Robin Gunningham alrededor de 1972, surgió de una tradición de artistas callejeros que veían el acto clandestino de colocar su arte en público como una forma subversiva de expresión. El paisaje posindustrial de su Bristol natal fue su lienzo y su galería. Los muros de Londres, Nueva York y otros lugares le dieron un escenario global justo antes del auge de las redes sociales.
La aparente identidad de Banksy ha sido un secreto a voces entre colegas artistas que protegieron el misterio, y desde hace tiempo ha sido fácil de encontrar en internet para quienes querían saberlo. The Daily Mail informó en 2008 sobre «pruebas convincentes que sugerían» que ese era el nombre de nacimiento del artista. Otros medios lo han publicado, incluso The Associated Press en 2016, como parte de su cobertura del trabajo detectivesco.
Reuters informó la semana pasada que, tras la historia de The Daily Mail, Banksy cambió su nombre legal a David Jones, el segundo nombre más popular en Reino Unido. También es el nombre de pila de otra estrella del rock, el fallecido David Bowie, cuyo avatar Ziggy Stardust inspiró una obra de Banksy de 2012 de la reina Isabel II.
El abogado de Bansky no respondió a una solicitud de comentarios, y la portavoz del artista declinó participar en esta historia.
Según la investigación de Reuters, una persona con el nombre de David Jones viajó a Ucrania con un conocido asociado de Banksy a finales de 2022, justo antes de que la obra del artista empezara a aparecer en edificios que habían sido bombardeados por Rusia. Banksy confirmó después que había creado siete murales en la zona de guerra, incluido uno de un niño que lanza por los aires a un hombre adulto que lleva un cinturón negro. El presidente ruso, Vladímir Putin, practica judo.
Hay indicios de que incluso algunos dentro del sistema contra el que protesta el artista han aceptado a Banksy. No lo arrestaron, por ejemplo, después de que la Corte Real de Justicia retirara un estarcido de Banksy que representaba a un juez con la peluca y la toga tradicionales golpeando con un mazo a un manifestante desarmado. Algunos artistas callejeros se quejaron de que a ellos podrían arrestarlos por crear ese tipo de grafiti, pero cuando es un Banksy, es arte.
Un Robin Gunningham fue arrestado el 17 de septiembre de 2000 por vandalizar una valla publicitaria de Marc Jacobs en la parte superior de un edificio en Hudson Street, en Nueva York.
En una confesión manuscrita y firmada, describió el trabajo la noche en cuestión: «Había salido a beber a un club nocturno con amigos cuando decidí hacer un ajuste humorístico a una valla publicitaria en la parte superior de la propiedad», escribió en registros judiciales desenterrados por Reuters y confirmados por la AP. «Pinté sombra de ojos, una nueva boca y un globo de texto» en la foto de un modelo masculino. Fue acusado de un delito menor.
El artista no necesita que supuestamente se revele su nombre para ser noticia. En 2025 hizo varias obras sólo en Londres, y acaparó titulares en otros lugares por haber vendido o subastado su arte por millones. Pero Banksy ha cultivado una imagen pública centrada en la moralidad, la justicia y las tácticas de guerrilla; a menudo se le compara con Robin Hood o Batman.
Junto a sus murales de animales en el Zoológico de Londres, que fueron retirados en 2024, escribió «Banksy woz ere», un texto deliberadamente mal escrito que podría traducirse como «Banksy estuvo aquí».
Aun así, junto con la tristeza, hay abundante especulación en el mundo del arte y en las redes sociales de que el propio artista orquestó esta nueva ronda de revelaciones. No desmintió la historia de Reuters.
Eso «estaría muy en línea con su práctica de maniobras de impacto y sátira», observó Madeleine White, consultora sénior de ventas y adquisiciones de la galería Hang-Up de Londres. «Como dicen, ‘toda publicidad es buena publicidad'».
Sin embargo, señaló que la reacción en contra se dirige a los medios, no al artista ni a la potencia de su obra. Reuters afirma que optó por publicar parte, pero no toda, la información que sus reporteros descubrieron sobre la identidad de Banksy, porque es una figura pública, se llame como se llame, y ha tenido una influencia desproporcionada en los acontecimientos y el discurso públicos. Además, gran parte de su trabajo se ha realizado en propiedad ajena.
Con nombre o sin él, la fama de Banksy sigue viva, dicen los expertos en arte.
Persiste en el asombro por su capacidad de crear nuevas obras de arte bajo las narices de las autoridades, incluso en la era de las cámaras de seguridad y las redes sociales. Atrae porque su espectáculo y su ingenio enganchan a la gente, y los escenarios —las ruinas de edificios bombardeados, por ejemplo, o el imponente muro de Israel en la frontera de Cisjordania— invitan a reflexionar. Ahora, sus seguidores están atentos a cómo y si responderá a las noticias sobre Robin Gunningham y David Jones.
Joe Syer, experto en Banksy y fundador de MyArtBroker, dijo que el artista siempre ha respondido a los acontecimientos mundiales. «Y ahí es donde reside la verdadera relevancia y el valor».
«Si acaso, el anonimato de Banksy ha funcionado menos como un recurso de celebridad y más como una forma de mantener la obra universalmente accesible, separada de la personalidad, el ego o la biografía», escribió en un correo electrónico. «Permite que la obra se sitúe en el espacio público, política y culturalmente, sin quedar anclada a un individuo de la manera en que la prensa dominante suele enmarcarla».
Christopher Banks, fundador de la colección Objects of Affection Collection, con sede en Nueva York, interpreta que se revele el nombre de Banksy «no como un acontecimiento biográfico, sino como una prueba de estrés estructural» del sistema del artista para gestionar su ausencia.
«Las mejores obras de Banksy conservan su significado sin el autor. Él estuvo allí», escribió Banks, que citó los murales del artista en Ucrania y su solidaridad con las víctimas de la guerra.
«El nombre importa menos que la presencia. La presencia siempre fue de lo que trataba la obra».

