A LOS SOLDADOS RUSOS QUE OCUPARON CHERNOBYL SOLO LES QUEDA “UN AÑO DE VIDA”, SEGÚN MINISTRO UCRANIANO

A los soldados rusos que se atrincheraron durante más de un mes en la central nuclear Chernobyl no les queda “más de un año de vida”, advirtió el Ministerio de Defensa de Ucrania.

En su cuenta de Twitter, el ministerio señaló: “Los soldados rusos que estaban excavando trincheras cerca de la planta de energía nuclear de Chernobyl no tienen más de un año de vida. Ese es el destino duro y el final despiadado de los militares rusos que están siendo asesinados por su propio comando”.

De acuerdo con el ministro ucraniano de Energía, los soldados rusos se expusieron a una cantidad “espeluznante” de radiactividad y es por esa razón que creen que no les queda mucho tiempo de vida.

De acuerdo con la agencia estatal de gestión de la zona de exclusión que rodea la antigua central nuclear, donde en 1986 se produjo la peor catástrofe nuclear en la historia de la humanidad, las fuerzas rusas que ocuparon Chernobyl se robaron además sustancias radiactivas de los laboratorios que podrían ser nucleares.

Las tropas rusas ocuparon la central desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero, y permanecieron allí hasta el 31 de marzo.

Soldados roban sustancias altamente radiactivas

Los soldados saquearon dos laboratorios durante su permanencia: entraron en una zona de almacenamiento y robaron 133 sustancias altamente radiactivas.

“Incluso una pequeña parte de esta actividad es mortal si se maneja de forma poco profesional”, señaló la agencia.

Desde el accidente de Chernobyl, un área que abarca 30 kilómetros alrededor de la antigua planta se considera la “zona de exclusión” que, en teoría, no puede ser habitada. Las autoridades soviéticas reubicaron a por lo menos 200 mil personas que vivían cerca de la planta. Sin embargo, más de 100 personas todavía viven en la zona de exclusión que rodea la antigua planta nuclear.

De las aproximadamente 7 mil personas que entran y salen de la zona para trabajar, más de 4 mil tienen turnos de 15 días al mes o cuatro días a la semana, con horarios diseñados para minimizar la exposición a la radiación ionizante.

El reactor está cubierto con un sarcófago diseñado para contener la contaminación radiactiva.