WILLIAM BUTLER YEATS CAPTÓ LA SOLEDAD CÓSMICA

William Butler Yeats (1865-1939) creó El regalo de Harun al-Rashid en 1923. Ese año, el poeta dublinés ganó el Nobel de Literatura y a partir de ahí viviría su etapa más fecunda, aunque también la que iniciaba su vejez. Para entonces, su secretario, el bardo estadunidense Ezra Pound, pensaba: “Hasta hoy nadie ha mostrado la disposición de superarlo como el mejor poeta de Inglaterra”.

El propio Chesterton ya se había referido al autor de El casco verde como “el primer lugar entre los poetas que hoy escriben de manera valiosa” y, unos años más tarde, T. S. Eliot le dio un lugar primordial en la historia del entendimiento humano: “Fue uno de los pocos cuya historia es la historia de su propio tiempo, que son parte del conocimiento de una época que sin ellos no puede ser comprendida”, escribiría.

Ocho décadas después de la muerte del poeta (el 28 de enero se cumplen 80 años de su partida), esas palabras, convertidas en halagos, resisten el paso del tiempo. Víctor Manuel Mendiola —poeta, ensayista y editor— dice que en la poesía de Yeats está ya presente “el problema fundamental de la literatura moderna”: el hombre arrinconado en su “soledad” con la sensación de que el amor se le desvanece entre las manos.

Mendiola ingresó de lleno en la mejor comprensión de Yeats y, en la misma tradición que ha establecido con su editorial El Tucán de Virginia, publica una nueva versión —con traducción doble al español— de El Regalo de Harun al-Rashid, quizás la obra menos conocida de toda la colección poética que en 1928 apareció con el título de La Torre. En inglés The Gift of Harun al- Rashid, el poema aparece en versión bilingüe, traducido por Mendiola y por Eva Cruz Yáñez.

Antes hubo dos traducciones más al español, la de Pre-Textos, en versión de Antonio Rivero Taravillo y la de DVD, que hizo Carlos Jiménez Arribas. A mí ninguna de las dos me gusta, me parece que tienen un problema de fluidez; la primera tiene la peculiaridad de que está hecha en endecasílabos, buscando darle un ritmo más uniforme, pero el poema tiene más libertad; me parece que es una decisión equivocada. La otra me parece que no fluye y tiene momentos que, creo, son desacertados”, explica Mendiola.

Su nueva versión, agrega, “no tiene un objetivo académico”, en el sentido de que no va acompañada de todo un aparato de notas y explicaciones de carácter técnico y filológico, sino que busca acercar al poema de manera más sencilla, aunque con una visión alta, “muy exigente” de la traducción. El libro está complementado con ensayos sobre Yeats y su poesía escritos por Chesterton, Ezra Pound, T. S. Eliot y Forman G. Brown, así como con acercamientos de Emma Barreiro, Gabriel Bernal Granados y Miguel Ángel Zapata.

POEMA-HISTORIA

Mendiola dice que “la poesía de Yeats es increíblemente hermosa por su música y su penetración en la vida, pero al mismo tiempo en el alma humana”. El Regalo de Harun al-Rashid es una “especie de cuento” constituido de tres partes: en la primera aparece Harun al-Rashid (el quinto y más famoso califa de la dinastía abasí de Bagdad y quien cuenta la historia) y Kusta ben Luka; en ese mismo segmento “hay un hecho misterioso de una carta que piden guardar en la biblioteca del califa”.

En la segunda parte sucede un diálogo entre el califa y Ben Luka a propósito de la religión, de la fe de Bizancio y de la fe del islam, y cómo esas dos formas de fe implican dos maneras de concebir el amor: “en la fe del califa, del islam, en cada estación, en cada primavera, cambia de novia; en cambio, bajo la fe de Bizancio se trata de encontrar a la mujer ideal y a la mujer de su vida. Discuten sobre esas dos opciones de amor y de sensualidad”.

La tercera describe “la relación amorosa entre Kusta ben LuKa y la mujer que ha encontrado, una mujer hermosa, joven, que en las noches, mientras está dormida, habla y el amante escucha en la voz de la mujer que ama la voz de un hombre armado, de un guerrero”.

Además de la hermosa historia que cuenta y del simbolismo que posee, el poema, explica el editor, representa el momento en el que Yeats salta a la poesía moderna, pero “sin dejar de tener un pie en esa poesía encantada que está en muchos de los simbolistas y que curiosamente también lo encuentras en cierto tipo de poemas, los mejores de Rubén Darío”. El regalo de Harun al-Rashid, enfatiza, está dentro de ese “proceso complejo de búsqueda a través del lenguaje”.

Diseccionando el poema, éste contiene una estructura compleja, lenguaje en varios niveles, diálogos, historias y “cierta fracturación del lenguaje poético, pero también de la vida y contiene la presentación del problema fundamental de la literatura moderna: el hombre solo, en una soledad cósmica en donde el amor se escapa siempre de entre las manos”, piensa.

Pero ese problema de la vida moderna que planteaba Yeats en su poesía no venía solo y vaya que venía jalando fuerte una camada de grandes voces. Un año después de El regalo de Harun al-Rashid aparecería La tierra baldía, de T. S. Eliot; en 1920 había aparecido El cementerio marino, de Paul Valéry, y también en 1923 aparecieron Las elegías de Duino, de Rainer Maria Rilke.

El regalo pertenece a ese circuito complejo y misterioso de grandes poemas que aparecieron hacia los 20 y luego, pues Tabaquería (de Fernando Pessoa) es de 1928. Son textos fundamentales, iluminadores de lo que sucede en la literatura moderna, pero al mismo tiempo de lo que le sucede al hombre moderno en el siglo XX”, concluye Mendiola.