+488 882 9100 Sábado 22 de Julio de 2017

PORNOGRAFÍA PARA TODOS


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Recientemente, cuando preparaba una plática sobre datos concretos respecto al consumo de pornografía en México googlié: cifras pornografía; debo aclarar que en mi trabajo, las computadoras de escritorio están protegidas por un filtro que evita que contenido no deseado salga en las pantallas. Aun así, las primeras páginas e imágenes en aparecer fueron enormemente explícitas. ¿Recuerda usted lo complicado que era para quienes fuimos adolescentes en la década de los ochentas conseguir pornografía? Ahora está ahí, a la distancia de un teclado. A nivel mundial, la pornografía representa la segunda industria más exitosa justo por debajo del tráfico de drogas. El 85 por ciento de los adolescentes mexicanos no mayores a los 14 años la han consumido o la consumen. Y para muchos de ellos, ese montaje es su referencia más próxima al momento de iniciar su vida sexual. Y sí, la pornografía ha sido una “guía” muy poco objetiva de nuestra educación sexual. Actualmente, en nuestro país se producen hasta media centena de películas pornográficas al mes, principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y ciudades fronterizas como Tijuana. La pornografía se ha diversificado y está presente en nuestros celulares y tabletas a manera de gifs, memes, animaciones y fragmentos de películas. Es una empresa regulada en Estado Unidos y enormemente vanguardista. En México en cambio, atraviesa por un estado de desarrollo experimental y más bien está repleta de videos llamados “gonzos”, que no es otra cosa que videos amateurs que se distribuyen sin control de celular en celular. Lo que hace 30 años era una hazaña para un grupo de pubertos deseosos de imágenes sin censura, ahora es una normalidad un tanto incómoda. Además de dicho fenómeno, la pornografía se ha diversificado de forma exponencial. Como buen producto del mercado norteamericano, esta industria ofrece un alto contenido de sexo lésbico, en grupo, gay, en interiores, exteriores, el centrado en diferentes grupos étnicos y algunos otros que serían muy complejos de describir. Es aquí donde radica un punto interesante, quien accede a la pornografía, accede a un abanico de contenidos enormemente explícitos y que están al borde de la legalidad. Recientemente, usuarios de celulares reportaban la difusión de un video donde un hombre maduro tenía relaciones sexuales con una niña menor de edad. ¿De dónde surgió?, nadie atina a saberlo, se multiplicó con la etiqueta de imágenes de contenido sexual, no de contenido snob. México produce el 54 por ciento de la pornografía infantil a nivel mundial. Si esta cifra no enciende las alarmas de lo que nuestros hijos o nosotros mismos podemos llegar a tener en nuestros dispositivos, nada lo hará. La pornografía infantil es perseguida y penada, y en muchas ocasiones quienes purgan la pena son los consumidores, no los productores de la misma. Recomendación: evite que sus hijos menores de edad se tomen y difundan -por su naturaleza inocente- imágenes donde aparezcan en situaciones dentro de su habitación, tomando un baño o revelando aspectos personales de su vida cotidiana. Vigile sus contactos y el discurso que algunos de sus “amigos” de la red puedan tener. De hecho, Facebook vigila de forma muy exhaustiva lo que menores de edad suben a internet. Todos podríamos ayudar en el mismo sentido.
Fernando Reyes Nieto.

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