Por fin se van, dejan huellas de indignidad.

Ángel Castillo Torres.

Ya han sido juzgados y sentenciados por el tribunal de la opinión pública. Son la peor legislatura que ha existido en los últimos tiempos. Se ganaron a pulso esta fama. Los diputados y diputadas que el próximo trece de septiembre concluyen su mandato (salvo honrosas excepciones) hicieron un lamentable papel. Dañaron la dignidad y el poco prestigio que le quedaba al poder legislativo.

No se van con la frente en alto. Cargan en su conciencia terribles historias de indignidad. Fueron protagonistas de innumerables infamias.

Unos se van y otros llegan. El 14 de septiembre comienza un nuevo ciclo en el Congreso del estado. Empezará a escribirse una nueva historia. Puede ser otro ciclo de deshonra o el inicio de un tiempo ejemplar que restaure la dignidad de ese espacio donde se supone reside el imperio del pueblo.

A los diputados y diputadas que debutan les esperan grandes retos, volver a lo básico: dignificar la labor legislativa haciendo valer una auténtica división de poderes; realizar, sin complicidades, las funciones de vigilancia y control del poder Ejecutivo, el Judicial y los Ayuntamientos. Liberarse del sometimiento que tradicionalmente ha ejercido el gobernador sobre esta Asamblea. Elevar el debate parlamentario que fue tan degradado por diputados bufones que convirtieron la “máxima tribuna del estado” en un vertedero de inmundicias. Acabar con privilegios, practicar la austeridad, desaparecer presupuestos para gestoría que solo han servido para encubrir atracos y legislar para que a través de la ley y las instituciones se combata la corrupción, impunidad e inseguridad que hoy ofenden y hieren a la comunidad. Aumentar derechos en favor de los ciudadanos y reorientar el gasto público para combatir la desigualdad económica y social. Defender los derechos humanos y la libertad de expresión. Legislar en favor de las minorías discriminadas y ofendidas. Presionar para que haya transparencia y rendición de cuentas de parte de todos los funcionarios y entes obligados. Cuidar que las finanzas de los municipios se conserven sanas y, en fin, ser un poder dialogante y comprometido con las demandas de los ciudadanos.

¿Héroes o Villanos?
La LXII (62) Legislatura que entra en funciones este 14 de septiembre tiene características muy particulares. Se integra con una mayoría de diputados de Morena y sus aliados (PT y PES) ,10 en total. La segunda minoría la organiza el Partido Acción Nacional con 6 legisladores, la tercera fuerza la constituye el PRI con 5 parlamentarios y luego tenemos las mini bancadas (La chiquillada), PVEM con 2, PRD 1, MC 1, PCP 1 y PNA un diputado.

En este momento es un misterio saber si a nivel local se van a dar alianzas parlamentarias que fortalezcan aún más a Morena. A nivel nacional ya se supo que el Partido Verde Ecologista decidió divorciarse del PRI después de 15 años de matrimonio y sumar sus diputados al partido fundado por López Obrador. Si esto llegara a ocurrir en nuestro estado, Morena y sus aliados (incluyendo al Verde) tendrían 12 votos para lo que se ofrezca, con ello estarían en posibilidad de obligar al gobernador a bailar al son que ellos le toquen.

Si a esto se suma que el Partido Acción Nacional y el PRD tienen agravios contra Juan Manuel Carreras (reales o ficticios) derivados de un presunto mangoneo en las últimas elecciones de Tamazunchale y el municipio de la capital, entonces el escenario para el gobernador se complica.

A partir de ahora tratar con el nuevo Congreso del estado ya no será un tranquilo paseo por las arboledas del parque Tangamanga. A Juan Manuel Carreras se le acabó la luna de miel con los partidos de oposición.

Debido a que el partido del gobernador es minoría en el Congreso local el titular del Ejecutivo se verá obligado a cambiar su estilo de gobernar. Ya no podrá imponer a capricho la agenda legislativa, ni definir arbitrariamente la forma en que se va a gastar el presupuesto de cada año. Al mismo tiempo, Carreras y sus funcionarios estarán más vigilados y habrá un control más estricto de su desempeño. La integración del nuevo Congreso puede dar vida a nuevas formas de ejercicio del poder.

Aunque en la práctica está por verse si los nuevos diputados se toman en serio su papel de freno y contrapeso de las acciones del gobernador y los otros poderes. La duda vale, pues es posible que los legisladores que arriban se dejen seducir por los embrujos del poder. Las tentaciones son muchas y ya se sabe que el poder y el dinero trastornan la personalidad de los mediocres y acomplejados.

Conocedores de la naturaleza humana los hombres que ejercer el poder tiende tradicionalmente a utilizar como estrategia la seducción, la adulación y la fuerza corruptora del dinero para doblegar la voluntad y el voto de los legisladores.

El partido que más responsabilidad tiene para evitar que esto ocurra es Morena (No mentir, no robar, no traicionar al Pueblo).

Ellos y su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador, son quienes se han comprometido ante el pueblo de México a provocar un cambio verdadero (La Cuarta Transformación de la República). Son, según su propaganda: “La esperanza de México”. ¿Cumplirán su palabra o acabaran repitiendo la lamentable historia de la legislatura que ya se va?

Por otro lado hay que considerar que entre los que llegan al Congreso hay diputados y diputadas con experiencia y prestigio que tiene legítimas aspiraciones de ascender a otros cargos de elección popular en 2021 (a la gubernatura, por ejemplo). Si quieren ganara más reputación actuaran con profesionalismo, madurez e independencia para no dar la impresión de que se convirtieron en lacayos del gobernador.

Habrá que observarlos, darles seguimiento y juzgarlos a partir de lo que hagan a partir de ahora. Pueden ser héroes o villanos, construirse un sólido futuro político o hundirse en el fango del desprestigio.