POESÍA DE LABORATORIO; CAMILA KRAUSS ENTREGA SU NUEVO POEMARIO

Camila Krauss entrega su nuevo poemario, Embryos (Ediciones El Humo, 2019), y en él la escritora veracruzana reflexiona sobre el aborto, los experimentos genéticos, la ciencia, la bioética y el duelo que representa una pérdida. Con versos que van de los cortos y contenidos a los de larga respiración, la autora nos advierte que todos fecundamos dolor.

Aunque la genética de este libro es esencialmente la poesía, su composición también implica una larga reflexión —sustentada— sobre la clonación de órganos, la experimentación en laboratorio, así como el aborto y sus implicaciones a nivel corporal y sensorial.

Dividido en dos secciones, Embryos funciona también como un puente donde convergen la zona celular y el espacio del dolor.

La primera parte habla de un duelo, de la pérdida debido a un posible aborto, todo contado en relación con la mujer y el embrión, en esta dupla que concierne al cuerpo. Ahora estoy muy interesada en asuntos lacanianos relacionados con los pliegues que se vuelven uno, cuando hay gestación ya sea que se llegue a parir un bebé o que haya un proceso que se trunque, como en un aborto en una etapa embrionaria.

Esta primera sección es un diálogo entre el cuerpo de una mujer con esa pérdida, y el dolor que esto supone: emocional, físico, social, y la manera muy cruda de vivirlo; no hay edulcoración en cómo se vive este proceso. Y también está la discusión acerca de que el embrión no es una alma, no es un ser; sin embargo, hay este diálogo con las células y los pliegues y aunque no sea un ser en sí mismo, en el proceso de vida o muerte eso no está descartado”, explica.

En cuanto al segundo apartado del libro, Krauss asegura que tiene relación con procesos de experimentación científica. “La segunda parte contrapone a todos los experimentos que están ocurriendo a nivel ingeniería genética. “Estamos en una sociedad donde hay morbo o exacerbación por el experimento genético de las células madre, incluso se tiene en primera plana de cualquier diario la imagen de una rata a la que le inyectaron células embrionarias para que pudiera desarrollar una oreja humana. Posteriormente, esta oreja se puede extirpar para su implantación. Entonces, con este libro intentó reflexionar cómo eso nos interesa científicamente, frente a otra realidad que se vive en torno al aborto o la bioética, por ejemplo”, advierte.

Al cuestionar a la autora sobre el uso tanto de verso largo y corto, apunta que tiene que ver con el “yo discursivo” y la manera en cómo tratar los temas.

En Embryos está lo lírico desde el punto de vista de que hay un ‘yo’, pero no uno autobiográfico, sino como una función del discurso. La primera parte tiene estos versos cortos para no ahondar en un sentimentalismo ni en un lloriqueo, pero sí hablar de manera muy puntual.

En la segunda, los versos son lo que yo llamo ‘poemas frankenstein’. Son versos que de alguna manera se van repitiendo, tienen puentes, son una especie de gusano cósmico. En ellos hay una inmolación, entonces hay una recurrencia o un reencarnarse en algo vivo o tal vez muerto, quizá por eso en esta sección los versos son columnas de poemas un poco más extendidos”, afirma.

Para Camila Krauss fue importante el trabajo que llevó a cabo junto a la ilustradora Italivi Vargas, quien, desde su mirada de artista gráfica, da un cierre completo al libro. “Fue maravilloso trabajar con Italivi, incluso yo dibujé mucho; es más, en vez de balbucear dibujé. Ella me ayudó mucho y dibujó conmigo, entró en ese universo viscoso del dibujo, la tinta, y propuso cosas espléndidas de pliegues, de capas, de epidermis, de cosas celulares, que nacen y se mueren y vuelven a nacer, y que me gustó mucho ver representadas. Sin duda, fue muy estimulante trabajar con ella; me ayudó a concluir texto, encontrar el cierre al libro. Fue muy enriquecedor”.

Para la también autora de El ábaco de los acentos resulta importante que su libro hable no sólo desde la reflexión y el trazo poético, sino que tenga un sustento científico, por lo cual recurrió al consejo de Arnoldo Kraus, médico y experto en temas de bioética, quien se encarga de hacer el epílogo del libro.

Para mí fue importante entrar en comunicación con el doctor Arnoldo Kraus, experto en bioética, por eso le envié el libro cuando era aún manuscrito para no quedarme sólo en el terreno de la reflexión del aborto y que las mujeres puedan elegir, sino también en la cuestión de bioética a otro nivel. Fue un diálogo maravilloso con él y que derivó en el epílogo que escribió”.

Ante el cuestionamiento de si este libro debe leerse o entenderse exclusivamente para mujeres, o en un contexto sólo femenino, la poeta y narradora rehúye a esta categorización, ya que entiende que este asunto de la pérdida es compartido

Embryos no es un libro solamente para mujeres, va más allá. A eso le apostaba, era lo más difícil. Se me han acercado hombres de diferentes edades conmovidos hasta las lágrimas. Me queda claro que fecundamos dolor, fue algo que me dijo un chico muy joven en una de las presentaciones del libro, y es uno de los versos que incluí”, concluye la poeta.