+488 882 9100 Miércoles 18 de Octubre de 2017

‘PIQUÉ, CABRÓN, ESPAÑA ES TU NACIÓN’, EL GRITO CONTRA EL DEFENSA


'Piqué, cabrón

Un día después del histórico partido a puerta cerrada del Barcelona, la selección española se concentró para afrontar dos duelos decisivos para llegar al Mundial de Rusia 2018 con todos los focos puestos en Gerard Piqué, defensor del derecho a decidir por la independencia de Cataluña, aunque también integrante de la selección española.

El central fue recibido con pitos y abucheos este lunes por el público que acudió a ver el primer entrenamiento de la Roja de cara a los partidos contra Albania e Israel. Gritos de “Piqué, cabrón, España es tu nación” y pancartas en su contra fueron dedicados al defensa cuando saltó al campo de entrenamiento de la Ciudad del Futbol, a unos kilómetros de Madrid.

Apenas unos minutos antes del entrenamiento, el jugador había vuelto a tuitear una nueva crítica a la actuación policial del domingo. Su posición parece haber reactivado una oposición de los aficionados que parecía haber desaparecido después de que en el último partido contra Italia (3-0) el 3 de septiembre, unos pocos abucheos fueran silenciados en el estadio Santiago Bernabéu con aplausos.

Aquello se interpretó entonces como una reconciliación del público con el central, que tiene apoyo de compañeros y seleccionador.

“Gerard se parte el alma cada vez que viene con nosotros, da ejemplo, es comprometido y estamos encantados con él. No entramos a valorar ninguna cosa más”, aseguró el viernes el entrenador Julen Lopetegui al dar la lista de los seleccionados.

Las lágrimas del central internacional el domingo al lamentar las intervenciones policiales en Cataluña para impedir un referéndum de autodeterminación, prohibido por la justicia española, dieron la vuelta al mundo.

“Soy y me siento catalán, y esto es algo que hoy más que nunca me siento orgulloso de la gente de Catalunya”, dijo Piqué en zona mixta, tras jugar el partido a puerta cerrada contra Las Palmas (3-0). “Sólo pensaba que acabara lo antes posible este encuentro”.

Fue el partido que Barcelona decidió jugar con el Camp Nou a puerta cerrada, algo que no había hecho desde 1925, como una muestra de inconformidad ante la tensión política y social, aunque también en cierta manera obligados porque de haberse negado a disputarlo habrían sido sancionados por la Liga.