MONTSERRAT CABALLÉ, LA ÚLTIMA DIVA DE LA ÓPERA

Montserrat Caballé, la gran voz española de la ópera, murió este sábado a los 85 años de edad en Barcelona.

Su forma de cantar no sólo cautivó los oídos de España, también atrajo la atención de grandes músicos y artistas internacionales.

La lista es interminable: Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, José Carreras, Jaume Aragall, Juan Pons… Todos ellos tuvieron el privilegio de interpretar diferentes notas a su lado.

De entre todas sus colaboraciones, hubo una que causó conmoción: la de Caballé con la cara más conocida del grupo Queen, Freddie Mercury. Ambos compusieron y dieron vida, en 1988, a la mítica canción “Barcelona” con motivo de los Juegos Olímpicos organizados en la Ciudad Condal.

Mercury, excéntrico y genial a la par, siempre se había declarado un fan de la ópera y, por descontado, de la soprano española. Así pues, la magia no tardó en aparecer entre ambos cuando se conocieron en territorio catalán allá por 1987.

Poco después, la ciudad tuvo la suerte de ser elegida para albergar las Olimpiadas que se celebrarían cinco años después y la organización le solicitó componer una canción para recordar ese momento, informó ABC Cultura.

De este encuentro entre Mercury y Caballé resultó la emotiva canción ya mencionada. Curiosamente, la letra se escribió casi en su totalidad en inglés, aunque la española también le dio su toque castizo e incluyó varias estrofas en nuestro idioma.

“Barcelona” fue un éxito de ventas tras ser seleccionada como la canción oficial de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, los números no son comparables a la emoción que sintió España entera cuando pudo ver en directo a Caballé y a Queen entonándola en 1988, en el festival La Nit; un momento hitórico de la música.

Debutó el 27 de junio de 1955, con el papel de Serpina de “La serva padrona”, del italiano Giovanni Battista Pergolesi. La función se desarrolló en el Teatro Principal de Valencia (este español).

Comenzó a consolidar su carrera y prestigio en las óperas de Basilea (Suiza), Viena y Bremen (Alemania), hasta que actuó por vez primera en el Liceo de Barcelona, el 7 de enero de 1962.

El 20 de abril de 1965 sustituyó en el Carnegie Hall de Nueva York a la norteamericana Marilyn Horne en “Lucrecia Borgia”‘, del italiano Gaetano Donizetti, con un éxito arrollador. La soprano repitió triunfo con “Fausto”, del francés Charles Gounod, en la Metropolitan Ópera de la misma ciudad.

Tras actuar en el Carnegie Hall, el periódico The New York Times tituló: “Callas + Tebaldi = Caballé”, lo que supuso el impulso internacional definitivo para su carrera.

En la última etapa de su vida, llegó a un acuerdo con la Fiscalía española por el que devolvía a Hacienda 500 mil euros, aceptaba una condena de medio año de prisión y una multa de 254 mil 231 euros por fraude fiscal.