LA SPUTNIK V COMPLETA SU LARGO CAMINO A MÉXICO

La Sputnik V por fin ha aterrizado en México. Tras semanas de espera, negociaciones y pleitos políticos, el país ha recibido las primeras 200.000 dosis de la vacuna rusa contra la covid-19. La prioridad del Gobierno es avanzar con la vacunación de adultos mayores en Ciudad de México, la población más vulnerable en la zona más afectada por la pandemia, que ya ha dejado más de dos millones de casos confirmados y más de 180.000 muertes en el país. “Ya hemos empezado la vacunación y no se va a detener”, ha dicho este lunes el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Minutos antes de las once de la noche de este lunes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha informado de la llegada de las primeras dosis desde Moscú al Aeropuerto de Ciudad de México. El canciller ha compartido en Twitter un vídeo en el que se ve el interior de la aeronave de British Airways con el cargamento: “Ocupan todo el espacio de carga del avión”. Las vacunas se aplicarán a partir del miércoles 24 de febrero al 5 de marzo en tres alcaldías de la capital: Xochimilco, Tláhuac e Iztacalco. El plan es aplicar 20.000 dosis por día para cubrir a toda la población mayor de 60 años en esas demarcaciones.

Se trata de la cuarta vacuna que se aplicará en México y la tercera que llega en las últimas dos semanas, tras los envíos de AstraZeneca (870.000 dosis, 14 de febrero) y Sinovac (200.000 viales, 20 de febrero). La vacuna de Pfizer y BioNTech llegó desde el pasado 23 de diciembre con una entrega simbólica de 3.000 dosis, pero el laboratorio estadounidense suspendió el suministro durante casi un mes, entre mediados de enero y febrero.

Fue por esas fechas cuando Argentina recibió 300.000 dosis desde Rusia y cuando la Sputnik V, tras meses de cortejo del Kremlin, se empezó a convertir en una opción real, con un viaje a Argentina a principios de enero de Hugo López-Gatell, el portavoz para la pandemia. La delegación mexicana entabló contactos con los desarrolladores rusos, trajo el expediente técnico de los reguladores argentinos y empezó a negociar la compra de 24 millones de dosis. La cifra se hizo oficial tras una llamada entre López Obrador y Vladimir Putin a finales de enero.

“El presidente de Argentina, Alberto Fernández, nos ayudó a conseguir estas vacunas”, ha recordado el mandatario, a propósito de la gira de Fernández de tres días en México. “Nos ayudamos mutuamente”, ha agregado. Ambos Gobiernos han establecido una alianza diplomática que dio lugar a la llegada de la Sputnik V y que se tradujo en un acuerdo desde agosto pasado para producir y distribuir entre 150 y 250 millones de dosis de AstraZeneca para América Latina.

Tras los últimos envíos, México ha rebasado el millón de dosis de Pfizer, pero el bache que detuvo en seco la vacunación en el país obligó al Gobierno de López Obrador a presentar otras opciones para afrontar la crisis sanitaria y liberar la presión política. El 19 de enero, dos días después de que se diera a conocer que Pfizer no podía cumplir con los envíos, la Sputnik V emergió como un salvavidas: el pronóstico era recibir 900.000 vacunas desde Rusia para cubrir el hueco de Pfizer. Pero no llegaron. El uso de emergencia de la vacuna se autorizó desde el pasado 2 de febrero, pero las autoridades justificaron los retrasos por desacuerdos con los contratos que firmaron ambos países.

Otra llamada de alto nivel entre ambos Gobiernos destrabó la semana pasada el flujo de vacunas desde Rusia. “Conversé con Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores de la Federación Rusa, quien me confirmó el envío del primer embarque de la vacuna Sputnik este fin de semana”, escribió el canciller, Marcelo Ebrard. El fin de semana, de gira por el norte del país, López Obrador hizo un “reconocimiento especial” al apoyo de Rusia, China y la India, los Gobiernos detrás de tres de los últimos cuatro embarques de vacunas.

La Sputnik V requiere de dos aplicaciones y se ha vuelto una opción atractiva para las autoridades del país debido a que su eficacia reportada es cercana al 92%, no necesita una red de ultracongelación para su distribución y porque se estudia que pueda combinarse con la vacuna de AstraZeneca, la mayor apuesta de México, con una adquisición cercana a los 80 millones de dosis. “¿Qué pasa si ponemos combinaciones de vacunas? Primera dosis con la de Pfizer y segunda dosis con la vacuna Sputnik”, decía López-Gatell hace unos días, “no hay ninguna restricción en términos de patentes que impida que eso se pueda hacer, biológicamente sabemos que no hay ningún peligro”. El Instituto Gamaleya de Rusia y AstraZeneca colaboran desde hace meses para ver la viabilidad de esto o, incluso, desarrollar un prototipo combinado.

Por mucho la vacuna con el componente geopolítico y político más debatido, la Sputnik V no ha estado exenta de los problemas de producción que han enfrentado los laboratorios occidentales y ha batallado en las últimas semanas con cumplir con los envíos a Argentina, el primer país fuera de Rusia en aprobar su uso. La esperanza es la misma que con el resto de vacunas: que la producción se estabilice en los próximos meses y que las inyecciones empiecen a fluir para proteger a cada vez más población.

Mientras eso pasa, la prioridad es diversificar las vacunas disponibles para tener menos riesgos. Esa diversificación es un espejo de cómo se perfila la vacunación en los próximos meses: con 234 millones dosis de CanSino, Pfizer, AstraZeneca, Sinovac, la Sputnik V y las que puedan sumarse para seguir con la promesa de superar la emergencia sanitaria y la crisis económica. Las autoridades esperan un nuevo envío de Pfizer el martes.

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