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GANGSTERS VS NARCOS


Poster El Padrino 2

 

Aprovechando el fin de semana largo me propuse un maratón casero de cine clásico. Las 6 horas que duran “El Padrino” y “El Padrino parte 2” me dieron muchas respuestas a la complicada situación que vive nuestro país en materia de crimen organizado. Respetado lector, si usted quiere entender como surgen y crecen las mafias que controlan prácticamente todas las actividades ilegales en cualquier sociedad moderna, debería ver este par de películas. Ambos filmes son documentos imprescindibles para entender la dinámica del crimen. Puedo asegurarle que incluso tratándose de cintas filmadas en la década de los setenta, resultan más actuales que la marea de narcoseries que inundan la televisión actualmente. Incluso, existe una escena en la primera parte, donde Vito Corleone, interpretado magistralmente por Marlon Brando advierte sobre el riesgo que representa para la estructura de las principales familias de la mafia el tráfico de drogas. Ya en la segunda parte, puede verse la violencia explícita que desata la lucha por el control de determinadas plazas. La historia de un pequeño huérfano italiano que llega a los Estados Unidos en la primera década del siglo pasado, su ascenso en el mundo criminal, y como se gestan las traiciones que le otorgan al poder absoluto sobre ciudades enteras son una copia exacta de lo que sucede en muchas partes del país. El desarrollo de los personajes es asombroso. La estructura familiar que se ve alterada por el cambio de líderes, y la paranoia que surge como consecuencia de una disputa encarnizada por el dinero y el poder se aleja mucho de los nuevos productos televisivos que son a todas luces inferiores. Consideradas ambas, como 2 de las 3 mejores películas de todos los tiempos, la saga de “El Padrino” nos recuerda que el crimen organizado tendrá siempre un terreno fértil en los estratos sociales más desfavorecidos; que involucra a la familia en todos los niveles y que se convierte de manera inevitable, en un espiral de traiciones que fragmentan el problema y lo vuelven un dolor de cabeza para cualquier gobierno. El personaje interpretado por Al Pacino, quién hereda el control de la familia Corleone, muestra un deterioro moral y humano conforme avanza la trama; al punto de él mismo, traicionar a miembros de su familia y convertirse en un tirano que no duda en ordenar ejecuciones en masa. Las cintas reflejan principalmente, la fragilidad de los vínculos familiares al verse infiltrados por el crimen. El rápido crecimiento del narcotráfico en la década de los cincuentas, y como este nuevo mercado dinamitó los códigos reinantes entre las familias más poderosas de Nueva York y un punto aún más perverso: como dirigen sus estrategias de venta a la población negra y latina, considerándolos mercados reemplazables que intercambiaban droga por trabajas sucios como el secuestro y el homicidio. Ampliamente recomendables y pertinentes, ambas películas son una lección magistral de un fenómeno complejo y doloroso.
Fernando Reyes Nieto.

Poster El Padrino