COMBINAR VACUNAS ANTI-COVID PUEDE CREAR NIVELES DE ANTICUERPOS ALTOS, SEGÚN ESTUDIOS

Ante los cambios que ha experimentado la vacuna de AstraZeneca, las nuevas variantes del coronavirus y las limitaciones de suministro, muchas personas se preguntan si se pueden combinar las vacunas de diferentes laboratorios contra la COVID-19.

Aunque hay estudios en curso, recientemente se han publicado datos de ensayos de mezcla y combinación en España y el Reino Unido, los cuales son muy prometedores y sugieren que los esquemas mixtos pueden proporcionar niveles de anticuerpos más altos que dos dosis del mismo fabricante.

Recientemente países de la Unión Europea y Canadá aprobaron el uso de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna como segunda dosis para aquellas personas que recibieron la primera dosis de AstraZeneca.

¿Cuál sería el beneficio de combinar?

Si el programa de vacunación contra la COVID-19 permite mezclar y combinar vacunas se aumenta en gran medida su flexibilidad.

Disponer de un programa de inmunización flexible permite agilidad frente a las limitaciones del suministro mundial. Si hay escasez de una vacuna, en lugar de detener todo el proceso para esperar el suministro, puede continuar con una vacuna diferente, independientemente de la que se haya administrado como primera dosis.

Si una vacuna es menos eficaz que otra contra una determinada variante, los programas mixtos podrían garantizar que las personas que ya han recibido una dosis de una vacuna con menor eficacia puedan recibir un refuerzo con una vacuna más eficaz.

Algunos países ya utilizan calendarios mixtos tras cambiar las recomendaciones sobre la vacuna de AstraZeneca debido a la aparición de trombos como efecto secundario muy poco frecuente.

Naciones de Europa como España, Alemania, Francia, Suecia, Noruega y Dinamarca aconsejan a jóvenes que recibieron esa vacuna como primera dosis que reciban de otro fabricante la segunda, como la de Pfizer.

¿Es seguro?

Un estudio en Reino Unido sobre la combinación de vacunas publicado en la revista Lancet designó al azar a 830 personas mayores de 50 años para que recibieran primero la de Pfizer o la de AstraZeneca, y después otra.

Se descubrió que las personas que recibieron dosis mixtas eran más propensas a desarrollar síntomas de leves a moderados a partir de la segunda dosis de la vacuna, incluyendo escalofríos, fatiga, fiebre, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, malestar general, dolor muscular y dolor en el lugar de la inyección, en comparación con los que recibieron vacunas de la misma compañía.

Sin embargo, estas reacciones fueron de corta duración y no hubo otros problemas de seguridad. Los investigadores adaptaron ese estudio para comprobar si el uso temprano y regular del paracetamol reduce la frecuencia de las reacciones.

Un estudio similar realizado en España reveló que la mayoría de los efectos secundarios eran leves o moderados y de corta duración (de dos a tres días).

¿Es eficaz?

El trabajo español demostró que las personas tenían una respuesta de anticuerpos mucho mayor dos semanas después de recibir el refuerzo de Pfizer, tras una dosis inicial de AstraZeneca. Estos anticuerpos fueron capaces de reconocer e inactivar el coronavirus en pruebas de laboratorio.

Esta respuesta al refuerzo de Pfizer parece ser más fuerte que la respuesta tras recibir dos dosis de la vacuna de AstraZeneca, según datos anteriores del ensayo. Todavía no se conoce la respuesta inmunitaria de recibir la vacuna de Pfizer seguida de la de AstraZeneca, pero Reino Unido dispondrá de los resultados pronto.

Todavía no hay datos sobre la eficacia de los esquemas mixtos para prevenir la COVID-19, pero es probable que funcionen bien. La respuesta inmunitaria es similar, o incluso mejor, en comparación con los estudios que utilizan la misma vacuna como primera y segunda dosis.

¿Podrían acelerarse los programas de vacunación?

En España, los menores de 60 años que recibieron la primera dosis de AstraZeneca pueden elegir si continuar con el mismo producto o recibir la vacuna de Pfizer. Si bien el Ministerio de Sanidad les recomienda una segunda dosis de Pfizer, muchos han optado por seguir con AstraZeneca.

Los recientes hallazgos en Reino Unido sugieren que después de dos dosis ambas vacunas son igualmente eficaces contra las variantes que circulan en las islas británicas.

Las recomendaciones sobre el cambio de vacuna se deben a la preocupación por la aparición de trombos después de la primera dosis de AstraZeneca, así como al cambio de los rangos de edad de los ciudadanos que la reciben y los problemas de suministro.

Esto ha ocasionado una incertidumbre generalizada y ha supuesto que personas jóvenes de países de Europa que ya habían recibido una primera dosis quedaran excluidas de recibir una segunda dosis.

Los resultados de estos estudios mixtos apoyan la posibilidad de vacunar a aquellos que han recibido la primera dosis de AstraZeneca con un refuerzo diferente, si surge la necesidad.

Se realizan otras investigaciones para evaluar los calendarios de mezcla y combinación con las vacunas Moderna y Novavax.

No hay que demorarse en vacunarse

Mientras que en países como México, Estados Unidos y Canadá bajan los casos de contagio, en otros hay un aumento, como Taiwán y Singapur, naciones que anteriormente fueron reconocidas por su excelente gestión de la pandemia.

Estos ejemplos ponen de manifiesto la dificultad de una supresión sostenida del virus en ausencia de una alta cobertura de vacunación, lo que se verá agravado por las nuevas variantes más transmisibles.

Los casos actuales en muchas regiones de Europa, Estados Unidos y Australia están causados por la variante B.1.617.1 (“india”). Ambas vacunas son eficaces contra la variante B.1.617.2, estrechamente relacionada con la india (aunque un poco menos que contra la B.1.1.7), y cabría esperar una eficacia similar contra la B.1.617.1.

Mientras esperamos, es fundamental que las personas no retrasen su vacunación con el producto que se les ofrece. La vacunación es una parte esencial de la estrategia de salida de la pandemia.

Es probable que el calendario de vacunación se modifique en el futuro, ya que pueden ser necesarios refuerzos, lo que es normal en los programas de inmunización (se hace cada año con la vacuna de la gripe). Esto no debe verse como un fracaso de política pública, sino como una respuesta basada en la evidencia a la nueva información.

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