CINCO COSAS QUE NO SABÍAS DEL PENACHO DE MOCTEZUMA

Objeto de enorme valor histórico e inmenso significa simbólico, el llamado Penacho de Moctezuma ha vuelto a ser objeto de debate en nuestro país, por la negativa de Austria de prestarlo a México. La polémica sobre quién debería tenerlo, su estado de conservación y hasta si de verdad fue una posesión del tlatoani mexica están nuevamente sobre la mesa.

Con todo y que por estos días es tema de noticia en diarios y programas de televisión, existen muchas incógnitas y secretos a su alrededor. Desde que no se puede tocar porque se desintegra hasta el origen de las plumas que tiene, pasando por la idea de que era ¡musulmán!, hay un sinfín de curiosidades a su alrededor. ¿Qué te parece si las descubrimos, bebé?

¿De qué está hecho?:

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En su momento contaba con 1544 piezas de oro que tenían forma de medialuna, disco y escamas. Contaba con varillas de madera, hilos de agave y algodón, papeles de fibra, cuero y plumas. La pieza tenía un pico de oro frontal, que se especula fue fundida.

Los hilos de medialuna de oro hicieron que algunos especularan, en siglos posteriores, que la cultura mexica tuvo influencia ¡musulmana!, al ser la medialuna relacionada con el islam. La idea, obviamente, fue desechada.

¿Era de Moctezuma?

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El tlatoani mexica usaba en una diadema de turquesas llamada xihuitzolli, que se fabricaba con turquesas e incrustaciones de oro. La teoría más aceptada es que este penacho perteneció a un sacerdote mexica para ceremonias, quizás en honor a Quetzalcoatl. Otra posibilidad es que fuera de un guerrero de élite. Pero es casi seguro que Moctezuma jamás lo tuvo puesto.

¿Cómo acabó en Viena?

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La leyenda señala que el penacho fue uno de los primeros regalos que le hicieron los mexicas a Hernán Cortés, aunque esto ha sido objeto de largos debates. Lo que sí se sabe es que para 1596 el penacho ya estaba en Viena. Cortés se lo mandó al emperador Carlos V, quien a su vez se lo regaló a su hermano Fernando II, quien heredó el imperio y claro, el penacho. Está desde 1928 en el Welt Museum de esa ciudad y si muestras tu pasaporte mexicano en la entrada, podrás verlo de forma gratuita.

Por cierto, Cortés le envió dos penachos al emperador, pero uno se perdió hace cientos de años.

¿De verdad no se puede mover?:

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Al estar constituido por piezas orgánicas (plumas, madera, algodón), el penacho es muy frágil. De hecho ha sido sometido en varias ocasiones a profundas restauraciones de la mano de expertos del INAH. Sus plumas de Quetzal son originales, pero algunas piezas de oro se cambiaron por otras de latón en 1878.

¿Alguna vez lo veremos en nuestro país?

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No es la primera vez que México intenta traerlo de regreso: Ya se hizo la petición en 1991 y 2011.

Incluso se planteó “canjearlo” por la carroza de Maximiliano, pero las autoridades de Austria prefirieron dejar pasar la propuesta.

Eso sí, tenemos una magnífica réplica en el Museo Nacional de Antropología e Historia en Ciudad de México, elaborada en 1940 por el amanteca mexicano Francisco Moctezuma. El artista jamás pudo ver el original, así que hizo su réplica basado en fotografías. A pesar de eso, es una obra de enorme belleza.

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