‘CHINA, FASCINACIÓN INFANTIL DE BORGES’: MARÍA KODAMA

 María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, reconoció ayer que el célebre escritor argentino siempre quiso viajar a China, uno de los países que más fascinación y curiosidad le generaban desde que leyó sobre su existencia cuando era pequeño.

Kodama ofreció en Pekín una conversación sobre la obra Atlas (1984) del autor argentino, que llegará este verano al gigante asiático en forma de exposición fotográfica, primero en Shanghái (26 de julio) y después en la capital en septiembre.

A través de 51 imágenes captadas por la propia Kodama y por otros fotógrafos, la muestra hará un recorrido por la vida en común de ambos y sus numerosos viajes por lugares como Japón, Egipto o Venecia, y por aspectos de la literatura de Borges como los laberintos, el tiempo o los sueños.

Entre los viajes que Borges más echó en falta estaba China, admite Kodama, por la “fascinación” que le generaba el país desde que de niño leyó sobre él y “se imaginaba cómo podía ser”.

Su abuela era inglesa y él heredó su biblioteca. De chico, acompañaba a su padre cuando éste iba a la biblioteca nacional y aprovechaba para buscar todo aquello que le interesaba. Entre todo aquello estaba China, porque era un mundo diferente. Quería estar en contacto con mundos distintos”, comenta la viuda del escritor, a quien conoció cuando tenía 16 años.

Aquellos viajes estuvieron marcados por la curiosidad de Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra 1986) y por el hecho de que ya había perdido la visión, lo cual no impidió cumplir con su sueño adolescente de encontrar “mundos secretos y descubrir el mundo”.

Aunque siempre tuvo problemas de visión, fue en 1954 cuando Borges sufrió un desprendimiento de retina que agravó su estado, pero no su curiosidad, que la ahora presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges todavía recuerda en forma de destellos.

Borges fue un viajero incansable, pero Kodama destaca más que calidad su “sensibilidad”, porque “entendía al instante” cuando ella le describía los lugares que pisaban y que él que ya había visitado a través de los libros. “Era como un prisma. Irradiaba distintos reflejos sobre la realidad de lo vivido”, indica la traductora.

BORGES OÍA A LOS ROLLING STONES, BEATLES Y PINK FLOYD

Durante el encuentro en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales, al que acudieron decenas de intelectuales y admiradores de la obra del argentino, Kodama rememoró momentos especiales como cuando Borges conoció al cantante británico Mick Jagger en España, quien se declaraba seguidor del escritor. Para sorpresa de Jagger, Borges lo reconoció al instante como líder de los Rolling Stones, lo que causó que éste casi se desmayara. “A él le gustaba su música, decía que le daba fuerza y energía. Escuchaba también a los Beatles y a Pink Floyd”, detalla.

De su legado, además de los libros, Kodama destaca su ética, el “no dejarse sobornar” que le provocó infinitos problemas al autor de El Aleph, como cuando le pidieron desde Suecia que no viajara a la Chile de Pinochet o de lo contrario no ganaría el Nobel de Literatura.

Borges iba a ser nombrado doctor “honoris causa” en la Universidad de Chile y era un acto de protocolo, así que no siguió el consejo. El argentino siempre figuró en las listas de candidatos al Nobel, pero nunca le otorgaron ese honor, “pero su ética quedó intacta y eso es lo que más le importaba”, evoca Kodama.

Superar la pérdida nunca fue fácil para Kodama, pero encontró alivio y ganas de seguir adelante cuando se dio cuenta de la fascinación que genera el escritor en todo el mundo. “Borges está conmigo. Sigue conmigo, es la mitad de mi alma. Sé que se fue, pero recordarlo a él y a su obra, pasar tiempo con la gente que lo admira me hace sentir que está”.